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martes, 29 de enero de 2013

AMORES TÓXICOS


   Quiero contar una historia acerca de amores tóxicos
Nunca olvidaré el día que conocí a esa persona que creí tan especial, fue el 25 de Junio del 2011. Me acuerdo de la fecha exacta puesto que salí a cenar con una amiga para celebrar nuestros logros académicos. Yo no estaba interesada en conocer a nadie y más ese día que estaba apática. Como es habitual fui a mi lugar favorito a bailar. Cuando se dirigió hacia mí  un chico, delgado y con mucha cabeza, lo que yo llamo forma de cuerpo Chupa-Chups. Mi primera impresión fue este tío es un poco pedante en cuanto a su forma de hablar. Su frase fue : "¿No crees que la vida es como un baile de máscaras?" Pero comenzamos a conversar más y más y surgió una maravillosa conexión entre los dos, hablando hasta altas horas de la noche. El dato más impactante fue que ¡estaba casado! y contandome relatos sobre su relación, meses después me di cuenta que me habia  creido  sus mentiras puesto que tiene la extraña habilidad para ser el pobrecito de la historia. Centrandonos en la noche la cual nos conocimos, recuerdo que fui  a casa muy contenta de haber conocido a esta persona,a pesar de los pesares de su estado de casado. Al día siguiente me llamó y me comunicó que había dejado a su mujer. No podía creérmelo. Pasados unos días y volví a salir de fiesta pero esta vez en compañia de  mi hermano y su maravillosa mujer. Les expuse el problema y como me angustiaba que estuviese casado e intentaba no saber nada de él pero nuestra conexión era mágica y muy fuerte. 
Cuerpo Chupa Chups
   En el momento que les comentaba todo lo que rondaba por mi cabeza, decidí mirar el móvil y en ese instante su nombre apareció en mi pantalla. Quería verme. Mi familia me recomendó que marchara y aprovecha la oportunidad que se ha separado  y así hice.  Nos vimos y le besé. Él se asusto y no supimos nada del uno del otro hasta pasado unos días. Desde entonces buscamos cualquier excusa para vernos. Era increíble como nos entendíamos y lo bien que estábamos el uno con el otro. Aunque él volvió con su mujer, yo me contenía para pasar de él y él más de lo mismo, pero no podíamos. Aunque noches me pasaba esperando su llamada, la desesperación en mí porque  dormia junta a otra mujer que no era yo, pero interiormente sabía que él pensaba en mi. Y mucho. Una dia recibí el siguiente mensaje de texto: "En una galaxia no muy lejana estos bracitos no te soltaran en la vida". Maravillada estaba, pero aún no sabía lo que faltaba por llegar. Sabiamos que nos arrastraba una fuerza superior a nosotros. Hasta que un 4 de Agosto, después de vernos varias veces a escondidas y pasarlo mal porque no iba a dejar a su mujer, ese día algo ocurrió. Llevaba a una de  mis hermanas a Bilbao para dejarle en el aeropuerto e iba acompañada de mi madre para luego ir a Ikea. Entonces ya en el aeropuerto, mi móvil suena y rápidamente apreté el botón para aceptar la llamada del hombre que me hacia suspirar y me suelta:" por favor ven  en cuanto antes a mi casa". Comenté a mi madre toda apresurada que no íbamos a Ikea y lógicamente se enfadó conmigo (lo siento, Mamá) pero no sabía ni el motivo ni en el lio que estaba metida. Después de casi una hora conduciendo y nerviosa por saber que le pasaba, le vi y pensé que iba a estar feliz el día que me dijera que ya no estaba con ella, pero no fue así, su cara estaba triste como nunca le había visto. Desde ese día todo se empezó a torcer. 

Empecé a vivir una tortura, un amor toxico. Mi ansiedad se multiplicó, empecé a comer compulsivamente, lloraba por las esquinas, mis amigas me aconsejaban que mantuviese distancia. Durante los meses siguientes, me ocultaba (no podiamos pasear juntos de la mano por si alguien le veia y menos darme un simple beso), me esquivaba, me hacia daño psicológicamente, y recuerdo que parecía que tenía más una relación con el futbol que con él. Maldito futbol, adoro el deporte rey , pero hay futbol casi todos los días de la semana y  él  veía la mayoria de los partidos. Daba igual cual, asi que ahora he desarrollado una cierta fobia a este deporte. Estaba claro, ya no quería estar conmigo, pero yo tampoco con él y desarrolle mi habilidad para que me dejara, porque yo no tenía el valor de hacerlo aunque sabía perfectamente que él no era para mi puesto que le delata su vagancia en el trabajo y su baja autoestima. Cuantas veces me preguntaba si le veía guapo, o más moreno si estaba bien su pelo (jamás noté diferencia ninguna con respecto al peinado). Cuanta inseguridad veía yo, pero lo peor de todo es que yo pecaba por aquel entonces de lo mismo.

     Decidió irse a Polonia durante 10 días, cada dos meses y nunca quiso irse conmigo de viaje. Cuantas promesas cayeron en saco roto. Que mal rato se pasa cuando una persona a la que quieres te promete tanto y no cumple con su palabra. Soñaba con un viaje los dos solos a San Sebastian. Como dice un familiar cercano, el hombre promete y promete hasta que la mete. Me molestaba profundamente tantos juramentos pero ya sabiamos que esto pintaba muy mal. Ahora he aprendido que hay que tener más valor para dejar a alguien, porque  lo que yo aguanté yo no fue normal.  Y pueden dar testimonio mis amigas. Él lloraba muchos días, diciendo que su mujer tal y cual, que cuánto daño le había hecho a ella, hasta un día me dijo que pensaba en volver con ella. Mi corazón ahí se partió en dos. No voy a comentar todo daño que me hizo pero quiero destacar que yo sabía que existía algo extraño. Un día marcho con su familia y me dejó sola en su casa. Yo ya andaba con la sospecha que algo escondía. Y encontré las pruebas que necesitaba, tenia fotos de otra mujer desnuda que chateaba con ella por Internet. Hubo una gran discusión, lógicamente.


   Ahora soy feliz de ya no estar a su lado y  vuelvo a sonreír porque absorbió toda mi felicidad y energía positiva.
    Creo firmemente que cuando dos personas son maduras  y pasado un tiempo prudencial, es normal llevarse o tratarse puesto que hubo cariño en algún momento y que no existe mejor amistad puesto que te conoce en todos los aspectos de tu vida. Pero con él todo es raro. Dábamos paseos en la playa, él  teniendo ya pareja y  no dudéis ningun momento que  me alegraba por él con su nueva situación sentimental pero mas todavía veía porque eramos  amigos o eso creía yo . Hasta que hace  un tiempo,  le encontré por la zona de bares y fui a saludarle como tantas otras veces y me retiró el saludo porque estaba su pareja actual. Más tarde, esa misma noche,  nos volvimos a encontrar y debido a  mi carácter luchador le pregunté porque se comportaba así. Yo me encontraba con "un amigo" y no daba crédito de lo que escuchaba como yo. Su novia es muy celosa y  no puede saludarme. Entonces pensé, la diferencia de edad entre ellos, casi 15 años, él a punto de cumplir 39 demostrando su  falta de personalidad.  Tendría para escribir un libro sobre él, porque peculiar lo es un rato. Además tiene prohibido a su madre que hable conmigo, una pena porque no quién es él para prohibir a su madre con quien debe llevarse o no. Congeniamos y no pasa nada por si de vez en cuando quisiéramos ir juntas al cine, pero una pena que la madre no se haya impuesto. 

         No he de decir que ahora cuando le veo, para mí es un completo desconocido. Pensé que era de otra forma, pero me ha defraudado y he visto lo ciega que estaba de amor, ahora veo que es un completo imbécil. Y eso que no quiero comentar, las tonterías que me han llegado a decir sus amigos los cuales no me saludan y afirmo su falta de educación. Espero que algún día se enteren que existen  dos versiones en una misma historia, y él tiende a ser ponerse victimista. Ahora entiendo su frase que la vida es como un baile de máscaras cuando quieren se quitan la máscara y deciden saludarme. Otras veces no. Por supuesto, yo también tuve parte de culpa en la relación, eso lo tengo clarísimo, porque cuando una pareja rompe es problema de los dos. Espero que os sirva mi relato y evitéis lo que llamo amores tóxicos. Os dejo a continuación un listado para detectarlo y así evitar sufrimientos posteriores.

    Naturalmente, es triste que una pareja se rompa y todos lo lamentamos pero miremos el otro lado del desamor, el que, lejos de ser un fracaso, es más bien un éxito o mejor aún una salvación. Que es lo que fue para mí, una salvación.Los amores tóxicos son esos que sabemos nos hacen un daño considerable y, sin embargo, no somos capaces de dejar. Un día, tratando de explicarme lo que era la gran tragedia de su vida, él me enseñó una foto de su mujer. “¿Ves, a qué es guapa?" –me dijo–".  Cuantas fotos me enseñó de ella y que dolor que suponía para mí verlas y como hablaba de ella con tanto afecto. Yo no existía y estaba ahí con él sufriendo su separación. Podría argumentarse que, hoy en día, amores de esta naturaleza no tienen razón de ser. Ahora, en cambio, parejas se rompen todos los días por causas minúsculas, nimias, nadie aguanta nada y las mujeres menos aún. ¿Qué hace que uno se aferre así a una relación que le es tan perjudicial? ¿Qué nos obliga, a pesar de toda evidencia, a intentar mantener con vida un amor que evidentemente está acabado? Psicólogos señalan varias razones para ello. Unos dicen que las personas que se ven atrapados en amores tóxicos son inseguras, infantiles, con una baja autoestima que les obliga a pensar que su mundo estaría acabado sin esa persona a la que aman a pesar de los pesares. Otros apuntan a razones económicas, o a presiones sociales y hablan también de una adicción al amor que se parece peligrosamente a otras adicciones como el alcohol o las drogas.





    A todas estas razones yo añadiría dos más que pueden parecer menores pero quizá no del todo desdeñables. Una es la inercia. El ser humano tiene una querencia innata a continuar como está. Los cambios producen temor y cuantos más años cumplimos, mayor es el vértigo. La otra razón es una que podríamos llamar como la falsamente romántica. Los que sufren este tipo de adicción amorosa siguen “enamorados” de esa persona que les hace sufrir. Pero en realidad no lo están de la persona que es ahora sino de la que fue en tiempos, por eso creen que la pueden cambiar, que la pueden recuperar, a pesar de la frustración que produce, a pesar también del coste personal que supone. Sí, sin duda, lo más peligroso de los amores tóxicos es que no impiden darnos cuenta de que no se trata de amores sino de cadáveres y que cuanto antes los enterremos mejor. Hay relaciones que matan y otras que no dejan vivir; dejemos que ambas descansen en paz, es lo mejor para ellos, y desde luego también para nosotros.



Espero que seas uno de los afortunados de vivir un amor no tóxico.






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