Llevo
bastante mal el tema de la impuntualidad,
es decir, desde mi punto de vista es una falta de respeto hacia los demás,
puesto que considero que " el
tiempo es oro" como recita un dicho popular. El tiempo no tiene precio. Muchas
personas darían toda su fortuna por recuperar años, meses, días, horas de su
vida. Nuestro tiempo nos pertenece. Hacemos con él lo que nos place.
Mucho, poco, cada uno lo aprovecha como quiere o más bien como puede. Ahora
bien, cuando en la acción participa otro
cuenta el tiempo de ambos, ninguno
debería invadir la agenda del otro haciéndolo esperar, malgastando su valioso tiempo porque sabíamos
de antemano la hora citada. Además, si al trabajo no llegan tarde ¿por qué
sí a un evento social o para reunirse para tomar un simple café? Y
por lo menos, yo pido que me avisen 15 minutos si va a demorarse, porque puedo
seguir leyendo un libro felizmente en mi casa, por ejemplo. Porque está mal visto si es usted llegar puntual y realiza una llamada para saber dónde se encuentra
la persona en cuestión, usted es un
ansioso, le tachan de impaciente, no
señores, ellos están equivocados, no las personas puntuales.
Según
la Real Academia Española, puntualidad es el cuidado y
diligencia en llegar a un lugar o partir de él a la hora convenida. Son dos
partes las que acuerdan un encuentro, cualquiera sea el motivo. Son estas dos
personas o grupos quienes deben cumplir estando en tiempo y forma a la hora
señalada. Por tanto, queda eximido de excusas.
LA IMPUNTUALIDAD ES UNA FALTA DE EDUCACIÓN
En cualquier ámbito que nos movamos, y en
cualquier país, la puntualidad
es una de las normas básicas de la buena educación. Hay muchas
leyendas sobre la misma, la más típica, la de llegar tarde a una fiesta o una boda, como toque de distinción. Falso. No es elegante ni educado llegar
tarde a ningún sitio. Es una falta de respeto hacia los anfitriones y
hacia el resto de los invitados.
La puntualidad es una norma básica de educación,
como hemos dicho anteriormente y por tanto:
- No se puede ser más o menos puntual, hay que ser siempre puntual.
- La puntualidad ha de estar presente tanto en el trabajo como en la vida social: ni se puede llegar tarde a una reunión de trabajo, ni tampoco a una cena (por mucha confianza que tengamos con el anfitrión). Una cita de negocios, un empleo, un espectáculo, se puede echar a perder por la impuntualidad. Siempre es mejor llegar cinco minutos antes que cinco después. Se puede esperar en la antesala del teatro, en la sala de espera de la empresa o en la cafetería de enfrente, pero es mejor llegar con tiempo.
- Y también, la puntualidad rige tanto para el invitado como para el anfitrión.
Ahora bien, tan malo es llegar tarde
como llegar demasiado pronto. No sea de los invitados que está una hora
antes en todos los sitios. El tiempo de
anticipación de cualquier cita debe ser mínimo. Es mejor tratar de
ajustarlo a la hora prevista para el acto, es decir ni el invitado puede llegar
tarde a una cena, ni tampoco el anfitrión puede recibir a los invitados sin
tenerlo ya todo dispuesto .No le pida a un invitado que vaya cortando el pan,
ni a otro si no le importaría ir a
comprar el hielo.
Como
sabe en muchas de las fiestas se suele esperar un tiempo de cortesía por los
invitados (se suele enmascarar con un aperitivo para dar tiempo a que se
reúnan todos los invitados). No
aproveche este tiempo de cortesía para llegar tarde, sino tiene una buena
disculpa. Sea consciente de que por su tardanza se puede enfriar y
"echar a perder" esas delicias que con tanto esmero ha estado toda la
tarde preparando el anfitrión.
Cita en casa
del anfitrión
Las
faltas de puntualidad deben ser justificadas, pero solamente a los
anfitriones y en privado. No se deben dar explicaciones a todos los invitados
Pasada la media hora se pedirá a los invitados que
pasen a la mesa. No haga esperar a todo el mundo por culpa de un amigo tardón.
Cita en el
restaurante
Se esperará a los invitados en la barra o sentados en
la mesa:
- Se podrá tomar una bebida, pero no comience ya a picar (reprima su apetito insaciable)
- Si, por un imprevisto, uno va a llegar tarde a una cita o reunión (algo, de entrada, imperdonable), si el retraso supera los 15 minutos es inexcusable llamar por teléfono.
- Discúlpese, explique los motivos del retraso, indique cuando piensa que puede llegar y pida a los anfitriones que vayan empezando, que ya se incorporará usted más tarde.
- Cuando llegue, discúlpese nuevamente de los anfitriones y a continuación del resto de invitados.
Y una cosa más; si usted es de las personas impuntuales por naturaleza, procure cambiar, pues no es nada educado ni "chic" llegar tarde a todos los sitios, aunque a usted le parezca que le da personalidad (eso de ser conocido por "el rey de la impuntualidad" no tiene nada de positivo.
"Procuro
ser siempre muy puntual, pues he observado que los defectos de una persona se
reflejan muy vivamente en la memoria de quien la espera"
Nicolás Boileau
Nicolás Boileau
Referencias:
¡FELIZ DÍA!
| Oyambre, Cantabria |

